viernes, 26 de julio de 2013

El eco del silbido.

Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto, eso le permitía disponer de una forma nueva de comunicarse. Carmen, no sabía que le podría ayudar a subir la montaña de forma más segura. 
La conducción del grupo no era fácil y cualquier mueca, sonido o herramienta,  podría  salvar una situación compleja e inclusive un accidente o una vida.
Se había propuesto nuevas metas y su perro guía ya no era suficiente para poderlas alcanzar.


Miren E. Palacios
Bilbao, 10 de Noviembre  de 2012

Imagen de google, autor o autora desconocido/a.

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